¿Amigos para siempre?
Conocí a Iker el verano pasado. Coincidimos el el hotel donde estuve con mis amigos de vacaciones. Pasamos unos dias estupendos con él y con su grupo de gente. él tenía novia desde hacía muchos años, y me confesó que la cosa entre ellos no iba bien desde hace tiempo. Yo acababa de salir de una tortuosa relación de 4 años con una persona que intentaba cortarme las alas. Iker no me atrajo en ningún momento para nada más de conversaciones, risas y pasar buenos ratos. Estabamos muy a gusto el uno con el otro, conectamos a la perfección.
Al regresar a nuestras respectivas ciudades, la relación de amistad no solo continuó, sino que cada día se hacía más fuerte y más intensa. Él no tenía una vida fácil, y su única via de escape, sus únicos buenos momentos del día los tenía cada vez que hablamos. Me convertí en un pilar donde el podía apoyarse siempre que quisiera. En la mano que tomaba la suya cada noche para que pudiera conciliar el sueño. Su tristeza iba disolviendose entre las risas y las largas conversaciones por teléfono.
Al cabo de unos meses, empecé a sentir algo más que amistad por él. Se lo confesé y cual fue mi sorpresa cuando el me dijo que llevaba sintiendo lo mismo desde el verano en el que nos conocimos. La cosa era complicada, ya que viviamos lejos, el tenía novia, y además le daba un miedo enorme tomar decisiones que tuvieran riesgo. Aún así, vivimos una historia muy bonita de forma clandestina. Nunca le exigí, ni tan siquiera le pedi que la dejara, porque el debía dejarla dandose cuenta de que era lo mejor para él y no por mi.
Con el tiempo, la relación con su novia comenzaba a ser un obstaculo en nuestros encuentros. El no tenia la libertad que yo tenia para desplazarme, y cuando yo iba a verle, el no tenia todo el tiempo que nos hubiese gustado para estar juntos.
Poco a poco me fui cansando de darlo todo incondicionalmente, y no recibir nada de lo que merecia. Así que decidí desaparecer de su vida un tiempo para que él pensara. En ese tiempo, él acabó dejándola y vino a verme por sorpresa. Fuimos muy felices durante su estancia aquí. Yo seguía dandole demasiado, y él seguia vinculado a ella de algún modo.
La cosa empezó a torcerse cuando el volvió a su ciudad. Seguía quedando con ella, aunque confesaba que no la soportaba, pero que ella le daba pena.
El viernes me llamó por última vez, y no tuve noticias hasta ayer. CUando ayer hablé con Iker, no era la persona de siempre. Me hablaba enfadado, con rabia, agobiado de la vida.
¿Merecío la pena la entrega durante 11 meses? ¿Para que luché?
Ahora estoy vacía pero serena. Vacía porque se lo he dado todo y no me ha dejado nada, y serena porque tengo esperanzas de que algún dia encontraré lo que quiero. Porque creo que valgo más que todo esto, y porque alguién más centrado y valiente es lo que yo quiero. Tranquila porque tengo motivos para ser feliz y nadie va a amargarme la vida con sus desequilibrios mentales y emocionales.
Ahora no tengo al que era mi amigo, mi gran amigo, al que me dijo que siempre estaria, pasase lo que pasase.
Ya no espero ni una explicación...¿para que?
Escuchando: "Toda la noche en la calle" Amaral


Mujer dijo
Tal vez te sientes vacía pero creo que en tu interior hay aún muchísimo por dar. Diste todo, luchaste por esa relación porque jugaste límpio. En cualquier momento, con la persona adecuada, volverás a dar todo porque tu corazón es noble y cuando sientas que llegó esa persona te entregarás, mientras no pienses nada...shhh...
Gracias Satsu, cuenta también conmigo.
Un beso
7 Junio 2006 | 12:45 AM